¿Realmente quieres triunfar? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Lunes, 16 de Noviembre de 2009 10:10

Superación personal y planeación estratégica

Una pregunta que es muy importante ¿Comó alcanzamos el éxito

Tienes que programar tu mente para el éxito no para el fracaso, así que mejor piensa en que cosas positivas van a suceder. Cuando despiertes por la mañana lo primero que debes de realizar es un acto de conciencia agradeciendo a Dios por el hermoso día que inicia. “Este será un día hermoso y Dios lo llenara de bendiciones para mi y los que me rodean, su amor misericordioso me llena y fortalece. ¡Estoy feliz por vivir el día de hoy!” Comience su día con fe y expectación y después inicie su día actuando conforme lo que ha proclamado, actuando y sabiendo que Dios lo bendecirá.

 

Muchos individuos piensan que no son dignos de ser bendecidos o que no merecen tener más, como si estuvieran destinados a ser miserables o que ellos no son merecedores de las bondades de Dios.

Cuando un individuo no eleva sus expectativas de hijo de Dios vive en la miseria no porque Dios así lo quiera sin no por que el a si lo ha decidido.

 

Don Luis de la Mora era un joven español que soñaba con emigrar a tierras mexicanas, después de recibir una carta de su primo, decide viajar con su joven familia en busca de la fortuna que ofrecía la nueva España.

 

Va con su padre a informarle de la decisión que ha tomado y le dice:

 

“Padre, sé que no estarás de acuerdo con lo que te voy a decir, pero estoy decidido y me iré con Carmen mi esposa y los niños a buscar fortuna a México”.

 

“¡Pero hijo!” –respondió el padre con rostro asombrado-

 

“Nada padre es una decisión tomada y no me harás cambiarla”.

 

“Esta bien hijo, lo que tu quieras”.

 

Ya por la noche Don Fernando toca la puerta de la casa de su hijo.

 

“Hijo sabes que siempre estaré contigo. Toma este sobre es solo una pequeña muestra de mi amor por ti”.

 

En ese sobre se encontraban los pasajes del barco que los llevaría a México.

 

Gracias padre, pronto te escribiré. – Un fuerte abrazo sello el adiós del padre y el hijo-

 

Don Luis se encontraba muy nervioso con todas las presiones del viaje y la emoción de encontrarse con una nueva vida lo ponía muy tenso.

 

El silbato del gran barco empezó a sonar fuertemente en el puerto de Colón, la gente se arremolinaba en los puentes para abordar el majestuoso buque Sofía III.

 

Don Luis de la Mora veía con nerviosismo, como el tumulto de emigrantes había roto la bahía de seguridad del puente 3b que era donde él y su familia hacían fila.

 

Tomando a su familia y su equipaje, empujo fuertemente, hasta llegar a cubierta, donde solo reinaba el caos.

 

Don Luis de la Mora decide buscar su propio camarote, con la idea de tomar el primero que pudiera o se quedarían con su familia durmiendo en cubierta.

 

La gente corría por los pasillos, para encontrar camarotes disponibles. Pero por fin Don Luis de la Mora encuentra uno donde acomodar a su familia.

 

Un pequeño camarote con dos camas individuales, sin luz y un baño que no tiene agua y si muchas fugas, este pequeño apestoso camarote será para la familia de la Mora su hogar por los próximos 78 días que durará el recorrido al puerto de Veracruz en México.

 

Don Luis sonriente por haber conseguido el camarote abre una gran bolsa de pan, saca un enorme trozo de queso de cabra e invita a su familia a disfrutar de un merecido almuerzo en su nuevo hogar.

 

Día a día, Don Luis sacaba su gran bolsa de pan y un pedazo del enorme trozo de queso de cabra.

 

Desayuno, comida y cena siempre lo mismo. “Tenemos que ahorrar, -decía a su familia- Es dinero que nos servirá para iniciar en México”

 

La primer semana fue pasadera la experiencia, pero un día el queso se arranció, el pan se endureció, las moscas, el calor, y el mal olor del baño empezaron a generar un ambiente fétido e insoportable.

 

Para lo cual Don Luis, siempre creativo, diseño una nueva estrategia para motivar a su familia.

 

Todos los días salía la familia de la Mora a caminar a cubierta, donde veían desde lejos y a través de un gran barandal, como la gente de primera clase nadaba, jugaba bádminton, comía suculentos manjares y bebía champaña acompañada de las mejores orquestas de la época.

 

 

“Mírenlo bien” – les decía a su familia y solo la saliva les escurría- “Cuando yo triunfe en México, podremos hacer todo eso, comeremos, beberemos y disfrutaremos de la vida como los ricos lo hacen.”

 

Después de 76 días en el barco y con tremendos problemas intestinales por comer queso echado a perder y pan duro, Don Luis y su familia apenas con fuerzas para salir a dar su paseo cotidiano, abandonan por un momento, el insoportable calor, la oscuridad y el mal oliente camarote.

 

Instalados en el barandal y saboreando desde muy lejos los manjares de la primera clase, la familia escuchaban la música suspirando y anhelando algún día poder disfrutar de esa clase de vida.

 

El capitán que en compañía de los ministros de migración revisaban los papeles de los viajeros, por el cercano arribo a puerto de Veracruz, se acerca  a la familia de la Mora.

 

Buenas tardes señor, ¿me podría mostrar sus papeles de viaje? - Pregunto el Capitán -

 

Don Luis notablemente temeroso sacó un sobre ámbar – que apestaba a queso rancio y pan viejo- donde tenia los boletos y pasaportes de la familia.

 

El capitán los revisa y con un rostro de sorpresa exclama. “¡Pero si es usted Don Luis de la Mora y su familia!, ¿Dónde se han metido todo este tiempo? ¿Usted viajando en tercera clase, es increíble?

 

Pero… ¿Por qué lo dice Capitán? Preguntó titubeante Don Luis.

 

“Usted y su familia traen un Pase Dorado de Realeza, es muy raro en estos tiempos, solo los mas distinguidos viajeros pueden tener este pase.

 

Este pase incluye entre otras cosas la Suite real con mas de cuatrocientos metros cuadrados cubiertos de los más finos linos y tapetes persas, pinturas y obras de arte, cinco baños con tina de mármol de Carrara, más de quince personas a su servicio tan solo en la suite, los más exquisitos manjares y frutas exóticas han sido reservados solo para ustedes, durante varias noches pusimos a enfriar las mejores botellas de Champaña y preparamos la mesa real con la vajilla Austriaca de oro, pero usted y su familia nunca llegaron, pensamos que ustedes no habían abordado el barco”.

 

Si tú no amplias tus expectativas te puede pasar lo que a Don Luis de la Mora, Dios te ha regalado un pase Dorado pero ahora tú necesitas reclamarlo y hacerlo valer. Así de sencillo. Tu padre ya lo pago.

 

Los hombres no nos damos cuenta de que en la vida no venimos a viajar en tercera clase, tenemos un Pase Dorado para vivir lo mejor de este trayecto por la vida. Este boleto ya ha sido pagado para ti, solo tienes que hacerlo valer y reclamarte a ti mismo el derecho de vivirlo.

 

Deja a un lado el pan duro y el queso rancio, deja de quejarte de tu pasado, aprende a disfrutar del viaje aquí y ahora. Disfruta cada instante de tu vida, sonríe, se positivo (a), amplia tus expectativas.  La vida es muy corta como para no deleitarte con ella. El verdadero poder no se centra en el futuro, se centra en el aquí y ahora. No te permitas perder esta oportunidad ahora.

 

Dios te ha equipado con capacidades y fortalezas únicas, que solo tú tienes. Eres único (a) he irrepetible y nadie puede hacer las cosas como tú.

 

Cambia tu manera de pensar, ten fe en ti y en Dios, trabaja arduamente sirviendo a los demás y mantén siempre una sonrisa en tu rostro pensando que Dios te favorece.

 

“Estaba furioso de no tener zapatos: entonces encontré a un hombre que no tenía píes, y me sentí contento de mi mismo” Proverbio

 

Aprende a escuchar y poner atención en lo que tienes en tus manos para construir tu presente y tu futuro y no seas ciego como Don Luis de la Mora. Escucha, pon atención y descubre que eres un ser llamado a la grandeza, a ser infinito y trascender, pero que solo tú puedes reclamar en tu nombre lo que Dios te ha dado en su nombre.

 

No basta con subirse al barco, hay que vivir al máximo el trayecto, date cuenta de que entre tus manos tienes la opción de hacer valer este Pase Dorado de Realeza o de seguir viajando en tercera clase comiendo queso rancio y pan duro. Decídete ahora y has tuyo el llamado a subir tus expectativas en la vida por que solo por reconocerte  hijo de Dios podrás ver su plan divino para ti, porque El es un padre amoroso.

 

Comienza a creer que las cosas cambiarán, no porque te lo merezcas, sino simplemente ¡porque Dios te ama!

 

“Míralo, en las palmas de mis manos te tengo tatuado, tus muros están ante mi perpetuamente” Isaias 49, 15

 

El ya pago la deuda y solo espera a que tú, tomes ese boleto y lo hagas valer, así que sal ahora de ese camarote maloliente y reconócete como hijo predilecto de Dios. Si el hijo de cualquier hombre influyente recibe beneficios simplemente por ser hijo de un hombre con poder, tú que eres el hijo del rey del universo, del dueño de todo ¿Qué cosas podrás obtener de El?  ¿Cómo vive el hijo del Rey?

 

El amor de Dios no necesita explicación, requiere experimentación. Vivirlo, aceptarlo y creerlo en tu interior porque El es así te ama.

 

“Los montes se correrán, las colinas se moverán, mas el amor de tu lado no se apartará y mi alianza de paz no se moverá –Dice Yahvé que tiene compasión de ti-”. Isaias 54,9

 

Como un hijo de Rey viviría con expectativas muy altas, a partir de hoy amplifica tus expectativas y espera ser favorecido. Realiza una lista  de 5 cosas como mínimo en las que tus expectativas se expandirán. Cree en tu interior con una fe ciega que Dios las toma y te bendice.

 

Sinceramente

Francisco Yañez
www.seminarios.com.mx

Actualizado ( Lunes, 16 de Noviembre de 2009 10:19 )